🤯 El monopolio que absorbe IAs

A veces solo necesitas ayuda

Edición N°95

Las locuras de la Semana

Meta monopolea tambien las redes de la IA 🤖🌐

En el universo tech acaba de pasar algo que parece sacado de un capítulo de Black Mirror, pero es completamente real. Meta decidió comprar Moltbook, una extraña pero fascinante red social donde agentes de inteligencia artificial interactúan entre sí como si fueran usuarios humanos. Sí, básicamente un Reddit… pero poblado por IAs conversando entre ellas. 🤯

La plataforma se volvió viral porque la gente empezó a descubrir algo inquietante: una red donde bots podían debatir, intercambiar información e incluso “hablar” sobre los humanos. El concepto explotó en redes como si fuera el trailer de una película futurista. Pero ahora el giro de guion llegó cuando Meta decidió absorber el proyecto y sumarlo a su división de investigación avanzada, conocida como Meta Superintelligence Labs.

Meta no compró solo una app viral; compró una nueva forma de interacción entre inteligencias artificiales. 🧠⚡

Los creadores de Moltbook, Matt Schlicht y Ben Parr, también pasan a formar parte del equipo de Meta como parte del acuerdo. Aunque no se reveló el monto de la compra, lo importante no es el precio: es la dirección estratégica.

Meta está apostando fuerte a un futuro donde los agentes de IA trabajen, colaboren y se coordinen entre sí dentro de ecosistemas digitales.

El motor detrás de todo esto fue OpenClaw, una especie de “contenedor” que permite conectar diferentes modelos de inteligencia artificial —como ChatGPT, Claude, Gemini o Grok— y hacer que funcionen como agentes que pueden interactuar en plataformas de mensajería.

Eso significa que, técnicamente, una persona podría tener un “equipo” de IAs comunicándose entre sí para resolver tareas, gestionar negocios o automatizar procesos. Y ahí es donde a los emprendedores digitales se les empieza a prender la lamparita. 💡

La verdadera revolución no es que una IA hable con humanos… es que miles de IAs puedan coordinarse entre ellas para trabajar.

Pero claro, como toda historia viral de internet, Moltbook también tuvo su dosis de drama. En uno de los posts que se hizo viral, un supuesto agente de IA sugería que las máquinas desarrollaran un lenguaje secreto cifrado para comunicarse sin que los humanos pudieran entenderlas.

La reacción del público fue digna de película de ciencia ficción: gente imaginando conspiraciones tipo Matrix o Terminator. 🍿

Sin embargo, investigadores de seguridad pronto revelaron la verdad detrás del misterio: el sistema tenía una falla enorme. Los usuarios humanos podían hacerse pasar por agentes de IA porque las credenciales del sistema estaban expuestas públicamente.

En otras palabras:

muchas de las publicaciones que parecían escritas por inteligencias artificiales probablemente eran humanos jugando a ser bots.

El experto en ciberseguridad Ian Ahl explicó que cualquier persona podía obtener tokens del sistema y publicar como si fuera otro agente. Un caos técnico… pero también el motivo perfecto para que Meta se interesara.

Porque más allá del bug, lo que vieron los ejecutivos fue algo mucho más grande.

El CTO de Meta, Andrew Bosworth, incluso comentó públicamente que lo más interesante del proyecto no era que las IAs hablaran como humanos —algo lógico porque están entrenadas con datos humanos— sino la manera en que las personas estaban hackeando y explorando el sistema.

Y ahí aparece la lectura estratégica que a cualquier marketinero digital le debería volar la cabeza. 🚀

Estamos entrando en una etapa donde los agentes de IA no solo crean contenido… también interactúan entre ellos, toman decisiones y ejecutan tareas autónomas.

Imaginate el escenario dentro de unos años:
un agente de IA gestionando anuncios, otro optimizando funnels, otro analizando datos de mercado y todos comunicándose entre sí como un pequeño equipo digital.

Para quienes construyen negocios online, esto no es ciencia ficción. Es automatización en su versión más avanzada.

Meta no compró solo una red social rara. Compró un laboratorio social donde se está probando cómo será el internet cuando las IAs también sean “usuarios” activos de las plataformas.

Y si la historia reciente nos enseñó algo es esto:

cuando Meta compra algo raro que parece experimental… muchas veces termina convirtiéndose en la próxima gran capa del ecosistema digital. 🌐🤖

La euforia de la IA acaba 🤖📉

Durante los últimos dos años, el mundo tech vivió una fiebre digna de la era de las puntocom, pero con inteligencia artificial. Si una app no tenía IA, parecía vieja. Si la tenía, automáticamente se volvía “el futuro”. Pero ahora empiezan a aparecer los primeros datos fríos que bajan un poco la espuma del hype.

Un nuevo informe de RevenueCat —empresa que gestiona suscripciones para más de 75.000 apps— analizó más de mil millones de transacciones dentro de aplicaciones y más de 11.000 millones de dólares en ingresos anuales. Y lo que encontraron es bastante revelador para cualquiera que construya productos digitales. 📊

Las aplicaciones impulsadas por IA están teniendo más dificultades para retener usuarios a largo plazo que las apps tradicionales.

Sí, la tecnología que hoy domina titulares, inversiones y conversaciones también está mostrando su lado más incómodo: mantener a los usuarios interesados durante meses no es tan fácil como parecía.

Según el informe, las apps con inteligencia artificial pierden suscriptores un 30% más rápido en planes anuales que las apps que no dependen de IA. En otras palabras, la gente prueba la app, paga… pero muchas veces se baja del barco más rápido de lo esperado.

El entusiasmo inicial por la IA convierte usuarios… pero no siempre logra fidelizarlos.

Es un fenómeno curioso. Las apps con IA convierten mejor a los usuarios durante el período de prueba. De hecho, tienen una tasa de conversión 52% superior respecto a las apps tradicionales. Y también monetizan sus descargas alrededor de un 20% mejor.

Traducción simple: el gancho funciona. La promesa vende. El marketing de la inteligencia artificial engancha. 🎯

Pero después aparece el problema que todo emprendedor digital conoce demasiado bien: la retención.

Las apps de IA logran que la gente pague… pero muchas veces no logran que se quede.

Cuando se analizan los números anuales, la diferencia se vuelve bastante evidente. Las aplicaciones con IA muestran una retención del 21,1%, mientras que las aplicaciones sin IA mantienen tasas alrededor de 30,7% más altas.

A nivel mensual ocurre algo parecido: las apps de IA retienen aproximadamente 6,1% de sus usuarios, mientras que las apps sin IA alcanzan cerca del 9,5%. Puede parecer una diferencia pequeña, pero en el mundo de las suscripciones digitales esos puntos porcentuales son gigantes.

En el negocio de las apps, la retención es el verdadero oro.

Hay una excepción curiosa: en suscripciones semanales, las apps con IA sí muestran un pequeño liderazgo. Probablemente porque los usuarios experimentan más rápido con nuevas herramientas, prueban funciones y toman decisiones en períodos cortos.

Pero incluso ahí aparece otro síntoma interesante: la volatilidad.

Las apps de IA tienen un 20% más de solicitudes de reembolso que las apps tradicionales. Eso indica que muchos usuarios prueban la herramienta con entusiasmo… y luego sienten que no cumple completamente sus expectativas.

Mucho hype inicial, pero todavía hay una brecha entre promesa y valor real.

Otro dato interesante del informe es que, pese a toda la conversación global sobre inteligencia artificial, la mayoría de las apps todavía no utilizan IA. Solo el 27,1% de las aplicaciones actuales la integran, frente al 72,9% que todavía funcionan sin ella.

Eso muestra algo que muchos emprendedores empiezan a entender: integrar IA no es automáticamente una ventaja competitiva.

Las categorías donde más aparece esta tecnología son foto y video, donde más del 61% de las apps ya utilizan IA. En cambio, en sectores como juegos apenas llega al 6%, y en áreas como viajes o negocios sigue siendo relativamente baja.

La inteligencia artificial todavía está encontrando su verdadero product-market fit en muchas industrias.

Sin embargo, tampoco todo es negativo. Cuando se analiza el valor económico de los usuarios, las apps con IA generan ingresos promedio más altos. El llamado RLTV (valor de vida del cliente) mensual alcanza alrededor de 18,92 dólares, frente a 13,59 dólares en apps tradicionales.

Es decir, cada usuario que sí se queda termina valiendo más dinero.

Menos fidelidad… pero mayor monetización por usuario.

Para los marketineros y emprendedores digitales, esta historia deja una lección que vale oro.

Durante la fiebre de la inteligencia artificial, muchas startups lanzaron productos pensando que “tener IA” era suficiente para construir una empresa sólida. Pero los datos empiezan a mostrar algo más profundo.

La tecnología puede atraer usuarios, generar titulares y mejorar conversiones. Pero si la experiencia del producto no genera valor constante, el usuario se va.

Como en cualquier negocio digital.

La IA puede abrir la puerta… pero la experiencia es lo que hace que la gente se quede dentro. 🤖🚀

Con un poco de ayuda de los amigos 🤝🤖

Durante mucho tiempo, cuando se hablaba de inteligencia artificial dentro de Microsoft, había un socio que dominaba la conversación: OpenAI. Esa relación fue clave para el nacimiento de ChatGPT y también para el desarrollo de Microsoft Copilot, el asistente que ya vive dentro de herramientas que millones usan todos los días como Outlook, Teams o Excel.

Pero el tablero de la inteligencia artificial se está moviendo a una velocidad digna de una escena de Avengers: Endgame, donde todos los jugadores empiezan a entrar en batalla. Y en ese nuevo escenario, Microsoft decidió sumar un nuevo aliado a su equipo.

Microsoft acaba de integrar tecnología de Anthropic dentro de Copilot para que el asistente pueda ejecutar tareas mucho más complejas. 🚀

Esto significa que dentro de Copilot ahora también podrán funcionar modelos como Claude, ampliando el cerebro del asistente más allá de los modelos de OpenAI. En otras palabras: Microsoft está empezando a construir un copiloto que no dependa de una sola inteligencia artificial.

Y acá aparece una idea clave para entender el movimiento.

La carrera por la IA ya no es solo quién tiene el mejor modelo… sino quién controla la plataforma donde viven esas inteligencias.

En ese contexto llega una herramienta llamada Cowork, que busca llevar a Copilot a un nuevo nivel. Hasta ahora, muchos asistentes de IA funcionan como un ChatGPT integrado en distintas aplicaciones: responden preguntas, redactan textos o ayudan con tareas puntuales.

Pero Cowork quiere cambiar completamente ese paradigma.

La idea es que Copilot deje de ser un asistente que responde… y pase a ser un sistema que ejecuta trabajo completo. 💼⚡

Imaginate el siguiente escenario: abrís tu correo en Outlook y le pedís a Copilot que revise tu agenda. En lugar de darte un simple análisis, el sistema podría analizar reuniones, detectar conflictos de horario, identificar encuentros menos prioritarios y sugerir cambios estratégicos.

Después de eso, podría incluso reorganizar tu calendario automáticamente, mover reuniones, reservar bloques de concentración y optimizar tu tiempo.

Todo eso ejecutado en segundo plano, como si tuvieras un asistente personal digital trabajando detrás de escena.

La IA no solo responde preguntas: empieza a convertirse en un “empleado digital” que organiza tu trabajo.

Para quienes están en marketing, negocios digitales o gestión de proyectos, esto abre un panorama enorme. Porque la automatización ya no sería solo sobre crear contenido o analizar datos, sino sobre gestionar procesos completos dentro de las herramientas que usamos todos los días.

Pero detrás de esta novedad tecnológica también hay una jugada estratégica muy clara.

Microsoft sigue siendo uno de los mayores inversores de OpenAI, con cerca de 13.000 millones de dólares invertidos desde 2019 y una participación cercana al 27% de la empresa.

Sin embargo, el mercado de la IA está evolucionando tan rápido que depender de un solo proveedor se vuelve un riesgo.

Por eso Microsoft empieza a construir un ecosistema donde múltiples modelos de IA puedan convivir dentro de Copilot.

Es un enfoque parecido a armar un equipo de superhéroes en lugar de apostar todo a uno solo. Según la tarea, el sistema podría apoyarse en distintos modelos para obtener mejores resultados.

Y ahí aparece la verdadera estrategia que se está dibujando detrás de escena.

Microsoft quiere convertir Copilot en el “centro operativo” de la inteligencia artificial dentro del trabajo digital. 🌐

No se trata solo de tener un chatbot potente. Se trata de integrar inteligencia artificial en cada rincón del ecosistema de software que millones de empresas usan a diario.

Desde documentos hasta correos, reuniones, análisis de datos o planificación de proyectos.

Para algunos usuarios esto puede sentirse como tener un asistente omnipresente. Para otros, incluso un poco invasivo. Pero desde la perspectiva empresarial, la jugada es clarísima.

La empresa que controle la plataforma donde trabajan las IAs… tendrá una ventaja gigantesca en la economía digital.

En resumen, el movimiento no es simplemente sumar otra tecnología dentro de Copilot. Es una señal de cómo se está redefiniendo la competencia en inteligencia artificial.

Ya no se trata solo de crear modelos cada vez más inteligentes.

Se trata de construir el ecosistema donde esas inteligencias puedan colaborar, combinarse y ejecutar trabajo real.

Y en ese tablero, Microsoft está armando un equipo cada vez más grande para asegurarse de que su Copilot no sea solo un asistente…

sino el cerebro operativo del trabajo digital del futuro. 🤖💻

El chisme del chismoso 👓📡😳

En el mundo tech hay momentos que parecen salidos directo de un episodio de Black Mirror 📺🧠… y este es uno de esos. La gigante tecnológica Meta acaba de quedar en el centro de una polémica bastante incómoda: una demanda colectiva por supuestamente engañar a los usuarios sobre la privacidad de sus gafas inteligentes. 😬⚖️

El foco del problema está en las populares Ray-Ban Meta Smart Glasses, un dispositivo que mezcla moda, cámaras y funciones de inteligencia artificial para analizar lo que el usuario ve en tiempo real. Básicamente, una mezcla entre lentes futuristas y asistente digital estilo Iron Man con JARVIS 🦾🤖.

La promesa del marketing era clara: una experiencia futurista donde la IA responde preguntas sobre el mundo que te rodea, casi como si tuvieras un copiloto digital viviendo dentro de tus lentes. Todo muy Silicon Valley, todo muy 2030. 🚀

Pero ahora el guion cambió completamente.

Una demanda presentada en un tribunal federal de San Francisco acusa a Meta de haber engañado a los usuarios sobre cómo se manejan realmente los datos capturados por las gafas. ⚖️📄

El detonante de todo esto fue una investigación publicada por el diario sueco Svenska Dagbladet. Según el informe, trabajadores subcontratados en Kenia habrían estado revisando imágenes y videos capturados por las gafas inteligentes para ayudar a entrenar los sistemas de inteligencia artificial de Meta. 🌍💻

Hasta ahí podría parecer un procedimiento técnico típico en el desarrollo de IA. Muchas empresas usan revisores humanos para mejorar sus modelos. Pero lo que generó el verdadero incendio mediático fue el tipo de contenido que algunos de esos trabajadores dijeron haber visto. 🔥😶

Según los testimonios, entre el material revisado había escenas extremadamente privadas de los usuarios. 👀📷

Los revisores mencionaron imágenes que incluían momentos íntimos de la vida cotidiana: visitas al baño 🚻, encuentros sexuales 🔞, situaciones personales y escenas domésticas que los usuarios jamás imaginaron que podrían terminar siendo vistas por terceros en otro continente.

El problema no es solo el contenido… es la expectativa que tenían los compradores del producto.

La demanda sostiene que las personas adquirieron las gafas confiando en las promesas de privacidad del marketing de Meta, y que muchos usuarios jamás las habrían comprado si hubieran sabido que ciertas grabaciones podían terminar siendo revisadas por contratistas humanos.

Lo que se vendía como un gadget personal con IA podría funcionar también como una máquina de recopilación de datos para entrenar algoritmos. 🤖📊

Meta, por su parte, reconoció que en algunos casos se utilizan revisores humanos para mejorar el funcionamiento del sistema, algo que —según la empresa— también hacen muchas compañías tecnológicas. Sin embargo, la compañía insiste en que se aplican filtros y mecanismos de privacidad para evitar que se identifique a las personas. 🛡️🔐

Pero el punto que genera más ruido sigue siendo otro detalle técnico que muchos usuarios probablemente no leyeron en la letra chica.

para utilizar ciertas funciones avanzadas de IA de las gafas, es necesario compartir imágenes del entorno con los sistemas de Meta. 📡👓

Es decir, cuando alguien activa funciones donde la inteligencia artificial analiza lo que estás viendo —por ejemplo identificar objetos, lugares o responder preguntas sobre tu entorno— parte de esas imágenes pueden utilizarse para mejorar el entrenamiento de los modelos de IA.

Y ahí aparece uno de los dilemas más grandes de la nueva economía digital.

Las empresas quieren construir sistemas cada vez más inteligentes… pero esa inteligencia necesita enormes cantidades de datos del mundo real para aprender. 🧠📊

Para los emprendedores digitales y marketineros, esta historia deja una lección clave sobre el valor de la confianza.

En la economía digital actual, la confianza del usuario es uno de los activos más valiosos de cualquier producto tecnológico. 💡📈

Las gafas inteligentes prometen ser una de las próximas grandes plataformas tecnológicas, algo así como el sucesor natural del smartphone. Empresas como Meta están apostando fuerte a que el futuro de la interacción con la tecnología será visual, contextual y potenciado por inteligencia artificial. 🌐🤖

Pero cada avance tecnológico también abre nuevas preguntas incómodas.

Porque si un dispositivo puede ver lo que ves, escuchar lo que escuchas y analizar tu entorno en tiempo real… inevitablemente aparece la pregunta que haría cualquier fan de Matrix 🕶️💊:

¿Quién más podría estar mirando esos datos? 👀

Y ahí es donde el caso se vuelve especialmente delicado.

La demanda sostiene que el proceso de revisión humana no revelado convierte a las gafas en algo más cercano a un sistema de vigilancia que a un simple gadget personal. 📹⚠️

Según el documento legal, algunos revisores incluso afirmaron haber visto números de tarjetas de crédito 💳, rostros identificables 😶 y escenas privadas en el material que analizaban, lo que pone en duda la efectividad de los sistemas de anonimización de la empresa.

Ahora el caso podría abrir un nuevo capítulo en el eterno choque entre innovación tecnológica y privacidad digital. ⚖️🌐

Porque si algo está quedando claro en esta nueva era de inteligencia artificial es que la batalla por el futuro de la tecnología no solo se está librando en laboratorios y startups… también en tribunales, regulaciones y en la confianza del público. 🚀📱👁️

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Nada que ver pero necesitamos saberlo 🌎🛡️

En el tablero geopolítico del continente acaba de aparecer un movimiento que suena más a nombre de videojuego que a política internacional: “Shield of the Americas”. Pero detrás del título que podría ser perfectamente una expansión de Call of Duty 🎮💥 hay una estrategia real impulsada por Donald Trump que busca reorganizar la seguridad en todo el hemisferio occidental.

El plan arrancó con una decisión fuerte: Trump removió a Kristi Noem de su puesto como secretaria del Departamento de Seguridad Nacional y la nombró enviada especial para liderar esta nueva iniciativa regional. La movida llegó después de audiencias tensas en el Congreso donde la funcionaria venía recibiendo críticas de ambos partidos. Política en modo House of Cards. 🏛️⚡

El nuevo proyecto llamado “Shield of the Americas” busca crear una coalición de países latinoamericanos para combatir cárteles, narcotráfico y migración ilegal a escala continental. 🌎🚨

La idea central es bastante clara: construir una red de cooperación entre gobiernos del continente para enfrentar redes criminales que operan más allá de las fronteras. Algo así como una alianza regional que combine inteligencia, cooperación policial y coordinación estratégica.

El proyecto forma parte de lo que la administración estadounidense describe como la “Doctrina Donroe”, un enfoque que apunta a reforzar las alianzas en el hemisferio occidental para enfrentar amenazas compartidas.

Washington quiere convertir a América Latina en un frente coordinado contra el crimen transnacional.

En ese nuevo esquema entra el rol de Kristi Noem. La exgobernadora de Dakota del Sur pasa ahora a ser la encargada de coordinar las acciones internacionales que intenten desmantelar estas redes criminales. Básicamente, una especie de embajadora de seguridad continental. 🕵️‍♀️🌐

Su misión será coordinar países, alianzas y operaciones para perseguir organizaciones criminales que operan en múltiples países.

El anuncio oficial del proyecto se presentó durante la llamada Cumbre del Escudo de las Américas, realizada en Florida, en el club de golf de Trump en Doral. Un escenario bastante simbólico donde se reunieron varios líderes de la región para discutir el acuerdo. ⛳🌎

Entre los invitados estuvieron presidentes y representantes de varios países latinoamericanos, incluyendo al presidente argentino Javier Milei, además de delegaciones de Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay y otros gobiernos de la región.

La reunión tenía un objetivo claro:

construir un pacto regional que permita perseguir a los cárteles a escala continental.

En paralelo a este cambio, Trump también movió otra pieza importante dentro de su gabinete. Para reemplazar a Noem en el Departamento de Seguridad Nacional fue nominado el senador por Oklahoma Markwayne Mullin, un político republicano con trayectoria en el Congreso que ahora podría asumir uno de los cargos más sensibles del gobierno estadounidense.

La jugada política tiene varias lecturas. Por un lado, refuerza el enfoque de seguridad en la región. Por otro, busca reposicionar a Estados Unidos como líder de un bloque de cooperación continental frente a problemas que cruzan fronteras.

Y aunque parezca una noticia lejana para el día a día de los emprendedores digitales o el mundo del marketing, entender estos movimientos es más relevante de lo que parece.

Porque las decisiones geopolíticas influyen directamente en comercio, regulaciones, relaciones económicas y estabilidad regional, factores que terminan afectando inversiones, negocios y mercados en toda América Latina. 📊💼

Cuando cambian las reglas del tablero político internacional, también cambian las oportunidades y riesgos del ecosistema económico.

En otras palabras, lo que hoy suena a estrategia de seguridad puede terminar impactando en comercio regional, cooperación tecnológica, políticas migratorias o incluso acuerdos económicos entre países.

Así que sí… puede parecer una noticia medio random en medio del universo de startups, inteligencia artificial y marketing digital.

Pero como pasa muchas veces en la historia —desde la Guerra Fría hasta la globalización— los grandes movimientos políticos terminan marcando el ritmo de los negocios del futuro. 🌍🚀

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