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🤯 el verdadero poder del SuperBowl
bad bunny o buen bunny?

Edición N°91
Las locuras de la Semana
Los 30 mejores del Super Bowl 🏈🔥
El Super Bowl no es solo fútbol americano. Es el Oscar de la publicidad, el Lollapalooza de las marcas, el momento del año donde 30 segundos pueden costar millones… y definir percepción, reputación y ventas por meses 💸📺.
Este año el ranking viene con un condimento especial: la invasión de la inteligencia artificial 🤖. Más de 10 anuncios giraron alrededor de chatbots, asistentes y promesas tech que “van a cambiar nuestras vidas”… pero tranquilos, nada muy Black Mirror. La estrategia fue clara: vender IA sin que dé miedo. Humanizarla, suavizarla, hacerla simpática.
Y ahí ya tenemos la primera gran lectura para marketineros: la tecnología vende, pero la emoción convierte.
En el top aparece Squarespace con Emma Stone explotando porque su dominio web no está disponible. Dirigido por Yorgos Lanthimos, el spot mezcla absurdo elegante con timing perfecto. Es cine en miniatura. Y demuestra algo clave: cuando la creatividad es potente, el producto casi pasa a segundo plano… pero se recuerda igual 🎬✨.
Dove sigue firme con su narrativa de autoestima y deporte femenino. No grita, no exagera. Conecta. Y en un evento saturado de testosterona y cerveza, esa coherencia de marca pesa muchísimo 💪💙.

Pringles mete a Sabrina Carpenter creando a “Pringleleo”, una especie de muñeco armado con papas fritas que parodia la obsesión por celebridades tipo DiCaprio. Cultura pop + humor + snack. Fórmula probada, pero efectiva 🍟🎤.
Y en paralelo aparecen campañas que van a contramano del consumo desenfrenado, como “Él nos entiende”, cuestionando el materialismo que justamente alimenta el resto de los anuncios. Una jugada arriesgada, pero estratégica: cuando todos gritan “compra”, diferenciarse es hablar de otra cosa 🙃.

Ahora, lo más interesante para quienes trabajan en marketing digital: la tensión entre nostalgia e innovación.
Budweiser saca a pasear clydesdales, águilas y Lynyrd Skynyrd. Patriótico, clásico, emocional. Es branding tradicional en estado puro 🇺🇸🐎. Mientras tanto, Amazon Alexa juega con el miedo a que la IA te quiera eliminar al estilo Terminator. Humor basado en ansiedad tecnológica. Dos caminos opuestos, misma cancha.
Oakley Meta intenta vender gafas inteligentes mostrando atletas y acción cinematográfica, pero deja una pregunta flotando: ¿realmente necesitamos eso? La brecha entre “wow visual” y “uso real” es cada vez más evidente 👓⚡.
Y algo que no pasa desapercibido: el uso obsesivo de celebridades. Clooney, Serena Williams, Adrien Brody, Kurt Russell, Ben Stiller, Lady Gaga de fondo… Es como si Hollywood hubiera decidido mudarse 30 segundos a la NFL 🎥🌟. Pero ojo: tener famosos ya no garantiza ranking alto. Si la idea no sostiene, el famoso no salva.

El ranking también deja lecciones duras. Cuando el concepto es débil, ni Jurassic Park revive con wifi reiniciado, ni dinosaurios simpáticos compensan una propuesta floja 🦖📡. Y cuando el mensaje es demasiado literal o moralista, se siente más especial escolar que blockbuster.
Lo que este Super Bowl deja clarísimo es que estamos en una transición cultural. Las marcas ya no compiten solo por atención, compiten por confianza. Y en medio de cerveza, snacks y créditos hipotecarios, la IA se mete como protagonista silenciosa de la conversación.
Para emprendedores digitales esto es oro en análisis estratégico:
– La emoción sigue siendo el activo más poderoso.
– La tecnología necesita narrativa humana.
– La nostalgia vende, pero la relevancia cultural sostiene.
– Y el entretenimiento es la nueva forma de educar al consumidor.

El Super Bowl 2026 no fue solo una vitrina creativa. Fue un espejo del momento actual: ansiedad tecnológica, búsqueda de identidad, consumo consciente mezclado con indulgencia total. Un caos delicioso, como un combo XXL con papas y refill infinito 🍔🥤.
Y mientras algunos anuncios quedarán en la memoria colectiva, otros se perderán como historias de Instagram a las 24 horas. Porque en esta liga, no gana el que más grita… gana el que logra que millones sientan algo en medio del ruido.
Eso, en definitiva, es el verdadero touchdown publicitario 🏆🔥
Ahora sí juegan los que tienen plata 💸🎮
Roblox volvió a aparecer en el radar fuerte de Wall Street y no por un skin nuevo, sino porque el mercado empezó a mirarlo con otros ojos 👀📈. Las acciones de RBLX pegaron un salto en las primeras horas del lunes después de que Roth Capital no solo subiera su precio objetivo de 78 a 84 dólares, sino que además cambiara su recomendación de “neutral” a “comprar”. Traducido al idioma emprendedor: confianza renovada y expectativa de crecimiento real 🚀.

Pero lo interesante no es solo el upgrade financiero, sino el porqué. El analista Eric Handler habló de un “círculo virtuoso sostenible”. Suena a frase de LinkedIn, pero tiene mucho jugo: mejores herramientas para creadores → juegos de mayor calidad → mejor experiencia de usuario → más tiempo en la plataforma → más monetización. Es literalmente la economía del creador en modo turbo ⚙️✨.
Y acá viene el dato que cambia el tablero: la base de jugadores mayores de 18 años creció un 50% el año pasado. Sí, Roblox ya no es solo el patio digital de los chicos. Está entrando fuerte en el segmento adulto. Y no solo eso: según Roth, estos usuarios monetizan un 40% más que los menores de edad. O sea, no es solo más audiencia… es audiencia con tarjeta 💳🔥.
Para los que están en marketing digital o construyendo negocios online, esto es oro puro. Porque estamos viendo cómo una plataforma históricamente asociada a niños empieza a convertirse en un ecosistema híbrido donde conviven entretenimiento, economía virtual y poder adquisitivo real. Es como cuando Facebook dejó de ser “la red de universitarios” y se volvió el monstruo publicitario que todos conocemos. Cambio de percepción = cambio de estrategia 🎯📲.

Además, Roblox viene de anunciar resultados del cuarto trimestre que entusiasmaron al mercado, con una previsión de reservas anual por encima de lo esperado. Eso alimenta la narrativa de que no es una moda pasajera, sino una infraestructura digital consolidada. Aun así, las acciones siguen por debajo de los niveles previos al lanzamiento de Project Genie, el generador de mundos interactivos con IA de Google. Y acá aparece el condimento sci-fi 🤖🌍.
Porque mientras Google quiere que cualquiera cree mundos con inteligencia artificial tipo Ready Player One, Roblox ya tiene una comunidad que crea, juega y paga. La ventaja no es solo tecnológica, es cultural. Y en economía digital, la cultura pesa más que el código 💡🌐.
Lo que está pasando con Roblox es un caso de estudio clarísimo: una plataforma que potencia a sus creadores con mejores herramientas termina generando mejores productos, que atraen a un público más maduro, que gasta más, que a su vez incentiva a crear más. Es el flywheel de Amazon versión metaverso 🎡🛍️.

Para emprendedores digitales, la señal es fuerte: cuando tu audiencia crece en edad y en poder adquisitivo, tu modelo de negocio cambia de dimensión. No es lo mismo entretener que construir un ecosistema donde la gente invierte tiempo, identidad y dinero.
Roblox ya no es solo un juego. Es un mercado, un laboratorio social y una máquina de monetización en evolución. Y ahora, con jugadores mayores entrando en masa, el game over parece estar lejos. Más bien, recién empieza el próximo nivel 🎮🔥.
Los trabajos que corren mas riego por la IA 🤖🔥
La inteligencia artificial ya no es una promesa futurista tipo Black Mirror… es más bien un spin-off en tiempo real que se está escribiendo mientras trabajás 💻⚡. Y Microsoft decidió ponerle números al asunto.
Después de analizar más de 200.000 conversaciones reales con Bing Copilot, la compañía armó un ranking con los 40 trabajos más “expuestos” a la IA generativa. ¿Qué significa eso? Que son roles donde la IA aparece seguido, entiende las tareas… y encima las completa con bastante éxito 😮💨.
Y acá viene lo jugoso para cualquier marketinero o emprendedor digital 👇
En el top del ranking están:
🥇 Intérpretes y traductores
🥈 Historiadores
🥉 Auxiliares de pasajeros
🔥 Representantes de ventas de servicios
✍️ Escritores y autores
📞 Atención al cliente y teleoperadores
🎙️ Locutores y DJs
Sí, todo lo que huela a lenguaje, información, comunicación o generación de contenido está en zona caliente.
¿Por qué? Porque la IA generativa es literalmente Messi jugando en el área del texto: procesa lenguaje, resume, investiga, redacta, traduce y responde preguntas con una eficiencia brutal ⚽📊.

Por ejemplo, los intérpretes y traductores tienen una puntuación de cobertura de 0,98. O sea, casi todas sus tareas aparecen en conversaciones con la IA. Y con una finalización de 0,88, significa que la máquina no solo lo intenta… lo logra bastante bien.
Pero ojo, porque lo más importante no es que la IA esté reemplazando trabajos… sino que está absorbiendo tareas completas dentro de esos trabajos 💡🔥.
Y esto cambia totalmente el juego.
Para quienes viven del marketing digital, creación de contenido, copywriting, research, ventas online o atención automatizada… esta data no es para asustarse. Es para despertar.
Porque el estudio deja algo clarísimo:
La exposición no significa eliminación. Significa transformación.
Muchos de los roles más expuestos requieren juicio humano, creatividad, contexto cultural, empatía. Cosas que la IA puede simular… pero no vivir. Entonces lo que está pasando no es una ejecución pública laboral, sino una fusión tipo Avengers: humano + IA 🚀.

El promedio de finalización en los 40 trabajos más expuestos es 0,87. O sea, la IA ya puede completar con éxito la mayoría de las tareas que se le piden en esos ámbitos.
Traducción para emprendedores:
Si tu propuesta de valor es hacer tareas repetitivas que una IA ya hace bien… estás compitiendo contra una máquina que no duerme.
Ahora bien, los trabajos físicos, de reparación, operadores de maquinaria o cuidadores siguen mucho menos expuestos. La IA todavía no cambia una rueda ni contiene emocionalmente a una persona en crisis con la misma calidad humana 🛠️❤️.
Pero en el mundo digital… la revolución ya empezó.
Y acá está la lectura estratégica:
No se trata de preguntarse “¿me va a reemplazar la IA?”, sino “¿cómo uso la IA para volverme 10 veces más productivo que mi competencia?” 📈🔥
Los que entiendan esto primero van a jugar en primera división.
Los que lo ignoren… van a mirar el partido desde la tribuna.
Estamos viendo el equivalente laboral a cuando Netflix apareció y Blockbuster pensó que no pasaba nada 🎬💥.
La diferencia es que ahora el cambio es exponencial.
Y para quienes construyen negocios digitales, venden servicios, crean marcas personales o viven del conocimiento… este no es el fin.
Es el update obligatorio del sistema operativo.
Y que onda con la mascarita? 🐺🎭
Buenos Aires venía tranquila, modo ciudad full agenda, cafés explotados y reels de emprendedores motivacionales… hasta que de repente el algoritmo bajó a la calle. Y no, no es una metáfora. Aparecieron los therians: personas que dicen sentirse perros, gatos, zorros —mamíferos varios— y que no solo lo cuentan en foros… lo viven. En plazas, en el Barrio Chino, en espacios públicos. En cuatro patas, con máscara, con cola, con actitud.
Sí, suena a capítulo perdido de Black Mirror dirigido por Tim Burton. Pero está pasando.
En Infobae a la Tarde lo debatieron con mezcla de desconcierto, humor y curiosidad. La clave: no es cosplay tipo Comic-Con, no es furry fandom, no es solo disfraz. Es una autopercepción fragmentaria de identidad. No “me visto de animal”, sino “hay una parte de mí que es animal”. Y ahí cambia todo.

El término viene de los 90, de comunidades online que arrancaron con los otherkin (gente que se identificaba con elfos, criaturas fantásticas, etc.) y fue mutando hasta llegar a los therians, más terrenales pero igual de disruptivos. Internet lo incubó. Las redes lo amplificaron. Y ahora el fenómeno pisa veredas porteñas.
Para algunos es inquietante. La máscara genera ese efecto Joker en el subte: lo siniestro, lo raro, lo que rompe el código urbano. Para otros es simplemente una expresión más en la era donde cada uno arma su identidad como un feed de Instagram: curada, elegida, performática.
Y acá es donde, si sos marketinero o emprendedor digital, conviene frenar el scroll mental y mirar con lupa 👀
Porque más allá del meme fácil o la polémica de sobremesa, lo que está pasando es otra cosa: las nuevas generaciones no solo consumen identidades, las diseñan. Y las viven híbridas. Fragmentadas. Customizadas. Como skins de videojuego.

Una joven therian entrevistada lo explicó clarito: no vive 24/7 como animal, no va a la oficina tomando agua de un plato. Tiene rutina, responsabilidades, vida “normal”. Pero en sus momentos de ocio, con su “manada”, se pone máscara, collar y juega ese rol. Es identidad + comunidad + experiencia compartida.
¿Te suena? Debería.
Es la misma lógica que hace que millones pasen horas en Fortnite con avatares que no se parecen en nada a su yo físico. Es la misma energía que convirtió al K-pop en religión global o que hizo que el cosplay pase de nicho geek a pasarela mainstream. Es cultura participativa, no solo consumo pasivo.
El debate en el programa también tocó el miedo social: ¿qué pasa si uno se acerca a tu perro?, ¿qué límites hay?, ¿es solo juego? Según quienes investigaron el fenómeno, la mayoría se define como pacífica, amigable, más performática que invasiva. Pero el ruido ya está instalado.
Y ese ruido es oro para quien sabe escuchar tendencias.
Porque lo realmente potente acá no es si alguien ladra en una plaza. Es que estamos frente a una generación que redefine constantemente qué significa “ser”. Y cuando la identidad se vuelve líquida, simbólica y elegida… las marcas que entienden eso ganan relevancia.
Si vendés productos, servicios, experiencias digitales, preguntate:
¿Tu marca permite jugar con la identidad?
¿Da espacio a la autoexpresión?
¿Construye comunidad o solo audiencia?
El fenómeno therian, el furry, el sirenismo, los avatares virtuales, los filtros que te transforman en criatura fantástica… todo apunta a lo mismo: la vida offline se está pareciendo cada vez más al universo online. Y viceversa. Como si Ready Player One se hubiera mudado a Palermo.
Hay desconcierto, claro. Hay memes. Hay debate. Pero también hay una pista cultural enorme.
Cuando la identidad se convierte en experiencia, el marketing deja de ser mensaje y pasa a ser escenario. 🎬✨

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El eco del Super Bowl 🎤🏈
El Super Bowl no es solo fútbol americano. Es el Avengers del marketing. Es el momento del año donde las marcas se ponen el traje de gala, afinan el storytelling y salen a jugar como si fuera la final del mundo 🌎✨. Y este año, con Bad Bunny en el medio tiempo, el partido no se jugó solo en la cancha… se jugó en cada feed, en cada historia, en cada meme que explotó en redes 📲🔥.

Más de 130 millones de personas mirando. 16 millones de dólares por minuto de publicidad. Números que no son estadística… son una declaración de poder 💸📊. El Super Bowl es básicamente la Comic-Con de los marketineros, pero con presupuesto de Hollywood y timing quirúrgico.
Y en el centro del escenario, Benito. Campo de caña de azúcar, “La Casita”, Lady Gaga, Ricky Martin, Pedro Pascal, Karol G… era como si Spotify Wrapped hubiera cobrado vida en el Levi’s Stadium 🎶🌴. Cultura latina en prime time global. Branding emocional en estado puro.
Pero lo interesante —lo que realmente debería estar subrayado en amarillo fosforescente para cualquier emprendedor digital— no fue solo el show. Fue cómo las marcas se subieron a la ola en tiempo real y capitalizaron la conversación sin pagar los 16 millones por minuto 💡🚀.

Adidas jugó ajedrez mientras otros jugaban damas. Bad Bunny salió con las “BadBo 1.0”, colaboraciones que no necesitaban mención directa. No hubo speech de venta. No hubo “link en bio”. Solo presencia estratégica. Resultado: agotadas en horas. Reventa multiplicando el precio original. Conversación orgánica explotando en redes. Producto + ícono cultural + evento masivo = demanda instantánea 👟💥.
Eso es entender el momentum.
Después vinieron las jugadas creativas de segunda línea, pero igual de potentes. Axe transformó el show en una fake news divertida: “alerta climática, olor a playa en el estadio”. Humor, referencia directa a una canción, producto integrado sin forzar. Marketing que entretiene antes de vender 🌊🧴.

Red Salud en Chile convirtió el clásico “crowd surf” del show en una metáfora de sus servicios 24/7. Ikea hizo que sus peluches recrearan el espectáculo. Allianz Colombia usó el “Conejo Malo” para hablar de seguros de hogar. No tenían vínculo con el artista. No eran sponsors oficiales. Pero entendieron algo clave: la atención es el verdadero escenario 🎯📢.
Y cuando la atención está concentrada en un solo punto del planeta, la creatividad es la entrada más barata al estadio.
Para quienes están construyendo marcas digitales, esto es una clase magistral en vivo. El Super Bowl ya no es solo televisión. Es conversación simultánea, es cultura compartida, es meme inmediato, es TikTok, es Instagram, es Twitter ardiendo. Es el equivalente moderno a un eclipse: todos miran lo mismo al mismo tiempo 🌒📲.
La lección no es “invertí millones”. La lección es detectá el momento cultural y diseñá una respuesta rápida, coherente y alineada con tu identidad. Porque cuando el mundo habla de algo, el silencio de marca también comunica.
Bad Bunny no solo dio un show. Activó una maquinaria global de creatividad empresarial. Y cada publicación ingeniosa fue una micropublicidad gratuita montada sobre un evento que ya tenía la audiencia garantizada. Es como colarse en la foto grupal más viral del año… pero con estilo 😎📸.

El Super Bowl confirma algo que todo emprendedor digital debería tatuarse mentalmente: las marcas que reaccionan a la cultura en tiempo real ganan relevancia, las que esperan el momento perfecto llegan tarde ⏳🔥.
En un mundo donde la atención dura menos que una historia de Instagram, entender estos fenómenos no es opcional. Es supervivencia.
Porque al final, el verdadero espectáculo no fue solo el medio tiempo… fue ver quién supo convertir ese ruido global en oportunidad estratégica 💥📈
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